La virgen María ocupa un lugar muy importante dentro de la vida de todas las hermanas de nuestra Congregación. Para nosotras Dominicas de Santa María Magdalena de Speyer Región Perú, esta devoción a nuestra Madre debe ser tierna y celosamente cultivada, como se menciona en nuestras Constituciones “tributamos un culto especial a la virgen María, Madre Dios” (Art. 39)

Es así que la presencia de la Virgen María,está desde los inicios de nuestra formación dentro de la vida Consagrada:

  • Al iniciar la etapa del Aspirantado, consagramos nuestra vocación a la virgen María.
  • Al ingresar al Noviciado, recibimos el hábito y el escapulario dominico, así como el Santo Rosario, este momento es considerado como un nuevo nacimiento, por ello añadimos a nuestro nombre, el nombre de “María”.
  • Ella es la Madre a la que acudimos todos los días después del rezo de las Completas con el canto de la Salve Regina, en el rezo del Santo Rosario y entonando las letanías en latín todos los sábados esperando encontrar en ella amparo y bendición.
  • Cada primer sábado de mes, después de la Comunión rezamos la oración de desagravio.
  • De acuerdo al salterio, algunos sábados honramos a María con el rezo de las Horas en la advocación de “Santa María, Madre de Dios” “Santa María, Madre de Misericordia”, “Santa María, Madre de la Gracia” “Santa María, Reina de las Vírgenes” “Santa María, Reina de los Apóstoles” “Santa María en sábado”.

Por último, cada año, el 12 de septiembre nos unimos a la celebración litúrgica del “Dulce Nombre de María” y agradecemos a Jesús el tener a la Virgen María como Madre y de poder llevar su nombre con el compromiso de esforzarnos en imitar sus virtudes.

La virgen María ocupa un lugar muy importante dentro de la vida de todas las hermanas de nuestra Congregación. Para nosotras Dominicas de Santa María Magdalena de Speyer Región Perú, esta devoción a nuestra Madre debe ser tierna y celosamente cultivada, como se menciona en nuestras Constituciones “tributamos un culto especial a la virgen María, Madre Dios” (Art. 39)

Es así que la presencia de la Virgen María, está desde los inicios de nuestra formación dentro de la vida Consagrada:

Al iniciar la etapa del Aspirantado, consagramos nuestra vocación a la virgen María.

Al ingresar al Noviciado, recibimos el hábito y el escapulario dominico, así como el Santo Rosario, este momento es considerado como un nuevo nacimiento, por ello añadimos a nuestro nombre, el nombre de “María”.

Ella es la Madre a la que acudimos todos los días después del rezo de las Completas con el canto de la Salve Regina, en el rezo del Santo Rosario y entonando las letanías en latín todos los sábados esperando encontrar en ella amparo y bendición.

Cada primer sábado de mes, después de la Comunión rezamos la oración de desagravio.

De acuerdo al salterio, algunos sábados honramos a María con el rezo de las Horas en la advocación de “Santa María, Madre de Dios” “Santa María, Madre de Misericordia”, “Santa María, Madre de la Gracia” “Santa María, Reina de las Vírgenes” “Santa María, Reina de los Apóstoles” “Santa María en sábado”.

Por último, cada año, el 12 de septiembre nos unimos a la celebración litúrgica del “Dulce Nombre de María” y agradecemos a Jesús el tener a la Virgen María como Madre y de poder llevar su nombre con el compromiso de esforzarnos en imitar sus virtudes.

¿Quién es María para mí y qué significa llevar su nombre?

Detente, mira, escucha.

Su voz pronuncia tu nombre

Te invitamos a que entres en contacto con nosotras, nos conozcas y vayas clarificando y madurando la idea de tu vocación.

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